Bella sin químicos


Las cremas y cosméticos elaborados con ingredientes naturales nos ayudan a cuidar nuestra piel y también el medio ambiente, sólo debes asegurarte que sí cumplan las reglas.

Más que un regreso a lo natural y a las prácticas tradicionales de la cosmética, los términos que definen a los productos amigables con nuestro cuerpo y con el medio ambiente, tratan de resarcir los daños causados por ciertas tecnologías que, al paso de los años, has sido en parte responsables del deterioro ambiental y de nuestro organismo.

Biocosmética, cosmética sustentable, ecológica o natural son conceptos que cada día se encuentran más en auge dentro de la manufactura de los productos de belleza; pero no hay que confundirnos, ya que cada uno posee características distintas, las cuales pueden conjugarse para obtener un tratamiento que respete a la naturaleza en general, y que debemos conocer para no caer en las trampas de la terminología si deseamos entrar en la nueva tendencia de consumo:

Comencemos por la biocosmética. Tras conocer los daños que producen en el organismo aquellas fórmulas sintéticas que fueron tan exitosas en décadas pasadas y la moda de los productos eco, orgánicos y naturales, los laboratorios y casas cosméticas han hecho esfuerzos por desarrollar productos que integren materias primas provenientes de la naturaleza, pero ¡ojo!, cuando hablamos de un producto natural debemos entender que en su composición se encuentran activos extraídos de flores, plantas, frutos o minerales, pero no asegura que sus procesos de cultivo, prueba y procesamiento sean orgánicos, ecológicos o bio.

¿A qué nos referimos? En el mercado se pueden encontrar, por ejemplo, tratamientos cosméticos con aceites naturales, sin embargo, estos ingredientes pudieron ser obtenidos de un cultivo contaminado o su fórmula contener parabenos (conservadores), productos derivados del petróleo y sus resultados probados en animales vivos.

Los daños a nuestro organismo no son menores. De incluir petroquímicos (parafinas, petrolato) pueden contener sustancias que algunos especialistas tipifican como cancerígenas; el acetato de plomo, utilizado en algunos tintes para el cabello y limpiadores faciales, suponen perjuicio para la reproducción humana; así como dermatitis atópicas y alergias resultado de ciertas fragancias adicionadas; el benceno, utilizado en la perfumería, se ha comprobado que es cancerígeno.

Las sustancias que aplicamos en la piel se absorben hacia la sangre y la circulación general en solo 26 segundos. Las toxinas de estos compuestos permanecen en los intestinos y eventualmente se esparcen por el cuerpo pudiendo dañar tus órganos.

“Muchas de mis clientas han tenido cáncer por acumulación de tóxicos. No estoy diciendo que todas puedan tener, pero si no estás segura de qué tan sensible eres a esas toxinas, mejor utiliza cosméticos libres de éstas”, comenta Jean Seo, directora de Évolué Skincare, marca de tratamientos de cuidado de la piel realizados con ingredientes naturales.

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Aunque existen firmas que han ganado prestigio ofreciendo artículos de calidad, los expertos recomiendan revisar las etiquetas y asegurarse que los artículos que usamos diariamente para rostro, cabello, cuerpo e higiene personal, no representen un riesgo.

“La fragancia, es usualmente el secreto de las compañías para esconder los ingredientes dañinos que contienen sus productos. Por esta razón recomiendo alejarse de cualquier producto que diga ‘libre de químicos’, ‘contiene fragancia'”, aconseja Jean Seo.

Por ello, las normas internacionales para lograr una certificación de producto orgánico y ecológico son estrictas, ya que la tendencia exige cuidar de la belleza al mismo tiempo que se protege la salud y el ambiente. Algunas de estas medidas incluyen la prohibición de utilizar materiales sintéticos, activos genéticamente modificados, el uso de agricultura ecológica, embalajes aptos para ser reutilizables o reciclados, entre otros.

Estos lineamientos fueron determinados en el 2009 por el Grupo Europeo de Estándares Cosméticos (European Cosmetics Standards Group, www.cosmos-standard.org) integrado por las certificadoras EcoCert, de origen francés; BDIH, alemán, Bioforum, belga; Cosmebio, francés, Soil Assiciation, del Reino Unido, y las italianas AIAB e ICEA.

Así, marcas como Aveda manejan la política de “Ingredientes Verdes” en la que sus materias son orgánicas, renovables, sustentables o de plantas; con procesos ecológicamente responsables como la destilación a partir de vapor de aceites esenciales a diferencia de las extracciones químicas; L’Occitane tiene la prohibición de utilizar organismos genéticamente modificados (OGM), abonos químicos y pesticidas o herbicidas sintéticos, y un control de certificación obligatorio para los productos y los creadores de productos biológicos.

 

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De igual forma puedes encontrar en México cosméticos con certificaciones eco de firmas como Mineral Time, June Jacobs y Nuxe, que se han sumado a esta vanguardia. Y productos de limpieza corporal como Dr. Bronner´s, que usa ingredientes 100% naturales.

 

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Si decides respetar el equilibrio social, económico y del medio ambiente, inclínate por marcas con políticas de sustentabilidad. Por ejemplo, la brasileña Natura ha desarrollado desde 2003 el área de Responsabiliad Corporativa, encargada de buscar las mejores prácticas para este fin, como su Programa de Certificación de Materias Primas Vegetales que promueve el cultivo sustentable.

Su línea de jabones Natura Ekos se ha comprometido con la reforestación y vida digna de los habitantes de la Amazonia. Uno de sus proyectos se centra en descubrir activos de la biodiversidad brasileña que no se utilizaban y que son capaces de brindar beneficio cosmético orgánico y que provee a los campesinos de fuentes de trabajo digno y comercio justo.

Para obtener un certificado eco, los productos deben:

  • Contener 95% de ingredientes de origen natural. Mínimo 10% de agricultura biológica. Evitar abonos y pesticidas o herbicidas sintéticos.
  • No contener aditivos químicos, conservadores, colorantes ni fragancias artificiales.
  • Ser hipoalergénicos.
  • Estar envasados en materiales reciclables.
  • Respetar el ecosistema al recurrir a prácticas culturales y de producción que no afecten el equilibrio natural.
  • Ser “cruelty free”. Sin materia prima derivada de animales muertos o sacrificados y no probados en animales vivos.

Fuera mitos

  1. Se cree que un shampoo que produce abundante espuma es mejor. La espuma se consigue añadiendo sodio a la fórmula, que a la larga daña la fibra capilar.
  2. Los aceites naturales con aroma no sintético sólo provienen de los cítricos: naranja, limón, mandarina, pomelo. Si un producto huele a manzana, kiwi, sandia, etcétera, ese olor es sintético.
  3. Por muy natural u orgánico que pueda ser un cosmético, jamás debes irte a la cama sin desmaquillar. Recuerda que además del producto que aplicaste, durante el día se acumulan en la piel residuos de polvo, contaminación, etcétera, que deben ser retirados.

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Jessica Pacheco

About Jessica Pacheco

Jess Pacheco

Se define como periodista bonvivant, pues desde hace 17 años está dedicada a la búsqueda de las tendencias en ámbitos como moda, diseño, belleza, gastronomía, turismo y la escena de la alta sociedad mexicana.
Fue editora en jefe de la firma Club en el Periódico Reforma, así como de la sección Estilos en el Periódico El Universal. Los temas netamente femeninos aparecieron en su radar tras dirigir la revista Mujer Ejecutiva.
Actualmente es editora en jefe de los suplementos RSVP y Pleasures del Periódico Excélsior, de Grupo Imagen Multimedia, empresa en la que también desarrolló los proyectos televisivos RSVP y Weekend como jefa de información y conductora titular.
Obtuvo el Premio Nacional de Periodismo 2015 gracias a la co-conducción del programa Entre Mujeres La Entrevista, de Excélsior TV, al lado de Fabiola Guarneros y Yazmín Jalil.
Difícilmente la verás en la cocina o el gimnasio, prefiere las tardes con un buen café o una copa de vino.