URGIDAS


Tomas el teléfono y le marcas a ese galán que acabas de conocer. Tu corazón no puede de la emoción; la sangre te corre rapidísimo, no puedes esperar a que te responda. Suena una vez, dos veces, tres y se va directo al buzón de voz. Le dejas el mensaje perfecto, sabiendo que se va a reportar a la brevedad. Pasan 3 horas con 12 minutos y 24 segundos. Nada.28

No está de más mandarle un mensaje a su celular, digo, igual y no escuchó su voicemail o está descompuesto. A lo mejor está en un lugar en donde no hay señal o en una zona en que las antenas interfieren y borraron todos sus mensajes de voz. Puede ser, ¿no? Así que le mandas un texto perfecto que no suena muy desesperado. Nada. ¡Todavía nada!

Le envías un texto a tu amiga para cerciorarte que tus mensajes sí están llegando y te lo contesta al segundo. Te das cuenta de que no hay otra alternativa que tomar una acción drástica, cuando de pronto: ¡RINGGGG! Ni si quiera ves el número, respiras, dejas que suene una vez y con tu voz más sexy respondes: “¿Buenooo?” Tu ilusión se va al piso cuando descubres que se trata de un operador de la línea del teléfono que quiere recordarte que ya puedes cambiar de plan.

¿Qué fregados pasó? ¿Por qué no te contesta? ¿Le habrá pasado algo? ¿Perdió su teléfono? ¿Se enfermaría? ¡Lo secuestraron! ¿Qué tal que su coche cayó en un bache sin salida o si quedó atrapado en medio de alguna manifestación? ¡Ya sé! ¡Un avistamiento!

La realidad es que puedes hacerte de mil excusas, pero en el fondo deberías saber que le mostraste que estás URGIDA.

Mujeres: Si ante la desesperación les entró algún trastorno psicótico, debo recordarles que los hombres en el instante en que se sienten tantito acosados, salen por patas a buscar a una presa que signifique un reto para ellos. No tiene gran ciencia y no hay variantes: hombre que se siente perseguido, hombre que huye; ellos son como los gatitos, si los tratas de agarrar, van a correr; si los ignoras, van a ir a acurrucarse a tus pies.

Esta otra amiga mía, Paola, guapa, simpática, inteligente, soltera… y ¡Sí! como casi toda buena soltera estaba en la ardua búsqueda del galán perfecto. De pronto: ¡FLASH! Se toparon el uno con el otro, se googlearon, se dieron de alta en facebook, twitter, BBm, whatsapp… Empezaron a mandarse mensajes, a poner “LIKES” en sus fotos, hablaban horas por FaceTime, tenían citas divertidas en las que todo iba más que bien. Cuando de repente: ¡Zas! De la relación casual ella quiso dar un giro a “nosotros,” y así, como por arte de magia, el teléfono del galán fue desconectado, le hackearon su facebook, su twitter y lo mandaron del trabajo a Timbuctú. Ella no volvió a saber de él. NUNCA.

¿Qué pasó si todo iba perfecto? Y sí, todo iba perfecto hasta que quiso presionar para cosechar lo que aún no estaba bien sembrado.

Para las mujeres es absurdo darle más vueltas a algo que ya queremos y sentimos nuestro. ¡No somos prácticas en nada, pero en eso sí! “Te gusto, me gustas: ¡Casémonos!” Bueno, exagero… ¿Exagero? Bueno, el caso es que si nos clavamos con un hombre, queremos todo con él y nos da flojera el jueguito de hacernos del rogar. ¡Ya! ¡Preséntame a tus papás! ¿Cuántos hijos te gustaría que tuviéramos? ¡Me gustan los brillantes clásicos y muuuy grandes de preferencia!

Y así, todavía no acaban de decirlo cuando ellos desaparecen del mapa. Huyen en busca de algo un poco más complicado, de algo que les represente un reto. ¡Ojo! No generalizo, hay mujeres muy “cool” cuya meta no es el altar, pero esas se pueden saltar este capítulo.

El tema es que aunque no nos encante la idea, a ellos no les basta con que les gustemos; son hombres, cualquier vieja fea los emociona. Lo que necesitan es estar perdidos en el enamoramiento y eso no se logra si nosotras tomamos la iniciativa.
Es “normal” para una mujer conocer a un hombre, y desde la primera cita visualizar cómo serían sus hijos con él, pensar a futuro, ilusionarse, planear. No lo nieguen, así somos la mayoría: nos ilusionamos. La simple opción de que él pudiera ser “EL BUENO” nos hace imaginar un proyecto de vida a su lado. ¿Y saben qué? Si dejamos que se nos note tantitittito, será la fórmula perfecta para que el posible prospecto salga corriendo a buscar otra loca más discreta. Sí, porque en el fondo (si le movieron el tapete) estará pensando lo mismo, pero no dejará que se le note.

Los hombres le tienen pánico al matrimonio porque lo asocian con perder su libertad. Helen Smith, autora de Men On Strike: Why Men Are Boycotting Marriage, Fatherhood, and the American Dream – And Why It Matters (Hombres en huelga: por qué los hombres están boicoteando el matrimonio, la paternidad y el sueño americano.. y por qué importa), afirma que ellos hoy, más que nunca, están rechazando dar el sí ante un juez pues piensan que van a perder su espacio, a sus amigos, tendrán menos sexo, dinero y hasta podrían perder todo en la corte si es que la relación no funciona. Curiosamente entre más presión meta una mujer para que le den el anillo, menos probabilidad tiene de recibirlo. ¡Claro! Algunos sí quieren casarse PERO cuando estén listos; PERO cuando cumplan cierta edad; PERO cuando todos sus amigos ya estén casados; PEROOO cuando estén muriendo de Amor; PERO cuando sean estables económicamente; PERO cuando ya hayan vivido todo lo que no se puede vivir casado; PERO cuando se hayan divertido lo suficiente; PERO cuando estén verdaderamente maduros; PERO cuando no haya de otra.

Para ellos estar listos es un tema complicado, y hay otros que no quieren casarse nunca, que simplemente no creen en el matrimonio y hacerlos que cedan es una misión imposible. (Recuerden que también se vale ser solter@ y presionar para cambiar esa decisión es un grave error, por donde lo vean). Obligar a un hombre a casarse cuando él NO QUIERE hacerlo, es como que te obliguen a tener relaciones sexuales a la fuerza. Es una violación. Pero no seamos tan drásticos, apostémosle a que sí quiere pero aún no lo sabe.

Lo importante es que sutilmente saquemos el tema del matrimonio para ver cuál es su postura ante dicho compromiso. NUNCA se les ocurra decirles algo como: “¿Te gustaría casarte conmigo?” ¡NOOOOO! ¡Por piedad! Eso asustaría hasta al más interesado en formalizar. Más bien cuéntenles de la prima de una amiga que le acaban de dar el anillo, o pregúntenles cómo se ven en 10 años. Pero jamás digan algo que pudiera parecer una propuesta matrimonial o que denote desesperación. ¡JA-MÁS!
Muchos hombres enfrentan ciertos miedos hacia el matrimonio, creen que su novia va a cambiar, a engordar, a volverse una esposa de flojera. Temen que por el hecho de haber firmado el papelito, ahora querrán hacerlo papá y comenzar rápidamente una familia. También está el tema del dinero. Una boda sale cara, y aunque a veces los papás cooperan, muchas otras son las parejas quienes asumen el gasto. Pagar por un brillante, el lugar en donde vivirán, la fiesta y compartir gastos o mantener a otra persona es cosa de pensarse… Lo importante aquí es conocer sus preocupaciones al respecto, pero intenten conocer la situación sin necesidad de confesar que mueren por llegar al altar (si es el caso). Conforme él se vaya abriendo, y si el asunto no es unir su vida en sagrado matrimonio sino todo lo que conlleva hacerlo, pueden dar soluciones como “Cuando no hay dinero, en vez de un brillante, el novio puede proponer matrimonio con una piedra más barata pero significativa.” Así le quitarán pesos de encima.

Los amigos y la familia juegan un papel importante para apanicar al novio. Si constantemente hacen bromas sobre la fecha de su matrimonio, ellos sentirán la presión, y en vez de sentir que están logrando conquistar a su novia para que acepte pasar el resto de su vida con él, sentirán que están en una jaula de prisión. Yo digo que uno de los talentos aprendidos de todas las mujeres que tienen relaciones exitosas, es que ellas dominan el arte de hacerlos creer que son ELLOS quienes se quieren casar y deben esforzarse por convencerlas a ellas.
Cuando el Amor está en su apogeo las cosas cambian y el proyecto de vida se va a unificando. No se trata de entrar en jueguitos de ligue, es darles chance de hacer su papel, de proponer, dar, hacer, y nosotras de aceptar porque lo sugirió EL MEJOR prospecto que hemos tenido. Esa es nuestra naturaleza, y cuando no vamos en contra de ella las cosas fluyen mejor. Una mujer así, que sabe convertirse en el premio, es mucho más atractiva; algunos las llaman “canijas”, pero en verdad son inteligentes y sensibles a la psicología de las relaciones, saben asumir su papel y otorgarles a ellos el placer de ganarlas.

De ahí la razón por la cual las mujeres “canijas” tienen una larga fila de galanes tras de ellas mientras que las mujeres buenas y sumisas están desesperadamente solas. Las astutas no se muestran urgidas. ¡NUNCA! No se trata de ser malas personas, se trata de ser mujeres que se dan a desear. La esencia de ellos es conquistar y la nuestra, recibir. No vayamos contra eso.

Nuestras abuelas no se equivocan al decir que entre más “necesitadas” estemos, más ahuyentamos a los posibles prospectos; para ellos uno de los placeres más apreciados es el proceso de cortejar a una mujer que está fuera de su alcance.

Y es lógico. TODOS queremos lo que no podemos tener, y una mujer débil, dócil, obediente y hambrienta de novio, es demasiado… ¡fácil! Créanme, no debemos privarlos de la oportunidad de hacer sus rituales de cacería, ya que para ellos no hay estímulo más grande que llamar la atención de una mujer exigente, plena, satisfecha y, sobre todo, que no necesite de ningún hombre para ser feliz. Siempre pensamos que ellos buscan a una mujer perfecta y no es así. Lo que realmente anhelan es a alguien que sepa lo que quiere, que sea capaz de expresarlo y de conseguirlo. Ellos buscan un reto y aunque cueste trabajo creerlo, el proceso para convertirnos en uno puede ser muy divertido.

El hombre está programado psicológica e históricamente para proveer y para proteger, por eso al dejarlos ser caballerosos y tener detalles como abrir la puerta o pagar la cuenta, se “clavan” más.

Les voy a dar un ejemplo. Memo es un amigo mío. Guapo, exitoso, divertido, cuarentón y divorciado. Va por la vida ligando a cuanta chava medianamente bonita le pasa por enfrente. Sólo de una se ha enamorado y esa fue la que nunca lo peló hasta que lo tuvo bien amarrado. Hoy, cuando me pide que le presente alguna amiga, me dice: “Pero quiero a una ‘vieja bien’, las otras no más pa´l rato…” Y ya sé que suena horrible. Es más, nadie querría salir con un cuate que se exprese así, pero en primera, tiene a miles de pretendientas tras sus huesitos; y en segunda, la verdad así piensan muchos hombres. De hecho, no hay uno solo que me haya dicho lo contrario. La “buena” no es la que más curvas tiene sino la que se da a desear. La “bien” no es la que habla fresa o trae bolsas caras, es la que no cede al primer “qué guapa te ves.”

Por otro lado, piensen cuando están a dieta y ven un delicioso pastel de chocolate con una bola de helado de vainilla. Por alguna razón cuando NO PUEDEN comerlo, es cuando más se les antoja. Así es todo en la vida, lo prohibido es lo que más atrae. Si no podemos tener o hacer algo, pensamos más tiempo en ello y lo queremos más, así es que la mejor técnica con los hombres es darse a desear. No hay que estar disponibles siempre, ni acosándolos ni llamándoles desconsoladamente.

Un estudio publicado en el European Journal of Personality afirma que las mujeres que se “hacen las difíciles” terminan con relaciones más estables que las que están dispuestas desde el principio. Peter Jonason, profesor de psicología en The University of Western Sydney en Australia, experimentó en 300 personas (hombres y mujeres), y quienes utilizaron “técnicas” como no estar siempre disponibles, tuvieron mejores resultados al encontrar pareja. El principal consejo: PRACTIQUEN EL ARTE DE DECIR NO de vez en cuando. Estar siempre libre es sinónimo de estar desesperada. Nunca deben dejar un plan por un tipo que apenas conocen. Es muy atractivo decir “hoy no puedo, pero ¿qué tal pasado mañana?”
Todos apreciamos más las cosas que cuestan más trabajo.

¿Qué pasa con las mujeres que siempre están, que siempre pueden, que cambian lo que sea con tal de ver al prospecto? Sucede que es un “matapasiones”. A todos nos gusta estar con alguien interesante, que tenga una vida plena que no gire en torno a nadie. Por eso todos los expertos aconsejan que cuando se comienza a salir con alguien, no hay que dejar de hacer sus actividades ni dejar de salir con sus amigos. La persona que menos depende de la relación, automáticamente atrae más a la otra. En el instante en que ellos se dan cuenta de que son indispensables, huyen. Así que nunca hay que hacerlos el centro de nuestras vidas (al menos no cuando los acaban de conocer).

Otra cosa que siempre me dicen los hombres que entrevisto es que les encantan las mujeres que imponen límites y que piden lo que quieren de forma clara y breve. No confundamos eso con decirles: “¡Me encantaría que me hicieras un hijo!” ¡NOOO! Más bien se refiere a los choros melodramáticos y larguísimos que a veces les recitamos. No son para ellos, no los registran, los hartan, igual que los celos y las mujeres posesivas, porque eso demuestra inseguridad. Todos concuerdan en que no hay nada más sexy que una mujer segura de sí misma. Hay que hacerlos sentir que son ELLOS quienes quieren dar ese paso y no nosotras. ¿La forma? Hacer que se esfuercen por conquistarnos, no atosigarlos, no empalagarlos, dejar que hagan cosas significativas por nosotras, llamarnos, mandar mensajes, estar pendientes de nuestras cosas, mandar flores (se vale hacerles saber que nos gustan esos detalles). Llamarles, acosarlos y buscarlos todos los días es la mejor forma de ahuyentarlos. Dejarlos queriendo más es la mejor forma de que regresen.

Ya sé que ustedes lo hacen por miedo a que ellos piensen que no están interesadas y se retiren. Yo les aseguro que todos los estudios y pruebas afirman que eso no va a suceder. Un hombre interesado va a insistir, y les voy a poner un ejemplo. Conocí a un galán que vivía en Veracruz. Su chamba era muy demandante y no le iba muy bien de lana pero eso no le importó. Yo preferí no hacerme expectativas pues estaba muy complicado eso de que estuviera a km de distancia, así que no lo pelé mucho. ¿Qué pasó? Me llamaba diario, tomaba vuelos acabando su trabajo tan solo para venir a comer conmigo y se regresaba esa misma noche. Mandaba arreglos de flores, manejaba horas para verme, todo. No importaba que no hubiera dinero, que viviera en otro estado o que estuviera ocupadísimo, él estaba interesado y encontraba la manera de demostrarlo.

Cuando se trata de temas más íntimos, según una investigación publicada en el Journal of Sex Research, las parejas que tienen sexo en la primera cita generalmente no llegan a una segunda. Y las que logran pasar a la siguiente fase tienen menor nivel de satisfacción durante su relación.

El consejo de la mayoría de los hombres es que no se entreguen a la primera. La intimidad para ellos, en un principio, es la única meta, así es que si la alcanzan muy rápido, el reto terminó ahí.

Por otro lado, el que no da, no invierte; el que no invierte, no valora; el que no valora, no se compromete. Así que dejen que inviertan en ustedes, que las consientan, que las llenen de atenciones y cariño. Si sus parejas deciden no hacerlo, aléjense. Hay personas que absorben todo y no dan nada. Obviamente no queremos a alguien así en nuestras vidas. ¡Claro!, hay que expresarnos, decir lo que queremos, lo que nos hace felices. No pretendan que la otra persona sea adivina.
Aunque se estén derritiendo por ellos, denles chance de que sientan que les van a costar un poquito de trabajo, como cuando eran niños y tenían que luchar por conseguir un juguete, lo preferían mil veces a uno que nada más se lo regalaron sin más ni más. No digo que “se hagan” las difíciles, sino que SEAN difíciles. No hay nada más sexy para un hombre que una mujer que no lo necesita, que tiene una vida propia, divertida, ajetreada y que no está hambrienta por él. Es más sencillo de lo que pensamos: los hombres quieren lo mismo que quieren los niños: lo que no pueden tener. Y yo no quiero estar con alguien que no está dispuesto a hacer algo por mí.

Cerremos diciendo que los hombres no buscan una mujer perfecta, buscan un reto. Ellos quieren mujeres complejas, NO complicadas. Mujeres plenas, satisfechas con ellas mismas y con lo que hacen. Mujeres que no necesiten de NADIE para ser felices, que saben lo que valen y no aceptan menos de lo que merecen. Mujeres que saben poner límites y pedir lo que desean. Si hay señales de humo en el teléfono de tanto marcarle, si están pensando que tal vez chocó, o está viviendo una misteriosa convivencia de ovnis, por piedad, respiren profundo, cuenten hasta diez y pídanle a una amiga que confisque su celular y su coche hasta que hayan terminado de leer este libro. No les puedo asegurar que el susodicho llamará, pero por lo menos sí les prometo que no perderán su tiempo.

Lo más importante, la delicia de las relaciones, es ir viviendo cada momento sin pensar cómo saldrán los nietos, y menos si llevan 15 minutos de conocerse. Olvídense de casarse y déjense… ¡Cazar!

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Yazmin Jalil

About Yazmin Jalil

Periodista y escritora mexicana.
Ha sido titular de diversos programas como Nuestro Día, Entre Mujeres y el noticiario de Comunidad. Actualmente está al frente de espacio noticioso de Excélsior Informa a las 11am.

Autora del libro “Como anillo al dedo” con el cual ha llegado al mercado internacional.

Ganadora de reconocimientos como el Premio Internacional de Periodismo 2015 por su trabajo en Entre Mujeres la entrevista a lado de Fabiola Guarneros y Jessica Pacheco, y reconocida como una de las 13 líderes mexicanas más influyentes del 2014.

Gracias a su labor altruista en Fundación Mariposas y a su trabajo valiente y divertido, es conocida como la periodista todo terreno.