El anillo Tiffany cumple 130 años

La historia de la caja azul que todas desean recibir con el mensaje: “Quieres casarte conmigo”, comenzó en 1886.

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Estamos cerca de una de las fechas que a varios enamorados les inspira para pedir matrimonio y hacer la entrega del anillo. Por ello, si deseas regalar una joya a tu novia como obsequio de San Valentín, sin intenciones de comprometerte, por favor no lo hagas en una blue box Tiffany con moño de satín blanco, porque todas -lee bien-, todas sabemos qué representa.

La tradición comenzó cuando Charles Lewis Tiffany creó el anillo The Tiffany Setting en 1886. Él fue el primer joyero en recurrir a un gemólogo para que se encargara de facetar los diamantes. Frederick Kunz fue el encargado de trabajar las piedras con la encomienda de darles un brillo nunca antes visto. La historia cuenta que Kunz talló 82 facetas en un diamante amarillo que la casa adquirió en 1878 -procedente de las minas Kimberley, en Sudáfrica- que pasó de 287 quilates a 128, consiguiendo un resultado deslumbrante y el nombre de Diamante Tiffany, que hasta hoy en día es uno de los más espectaculares que existen.

Sex-And-The-City-8Además se su brillo, otra característica de este anillo de compromiso -quizá la más importante- es su montura, la cual mantiene a la piedra casi flotando, sostenida por seis uñas, lo que permite apreciarlo completamente y que la luz atraviese todas sus caras para crear un destello mayor.

Por supuesto, la calidad de los metales y piedras es indiscutible, como lo señala Melvyn Kirtley, quien ha sido jefe gemólogo de Tiffany por 31 años: “Voy a rechazar 99.96% de los mejores diamantes del mundo porque hay una diferencia entre la calidad y la calidad que tiene Tiffany”, asegura sin dudar.

Esta belleza está, incluso, en la industria del entretenimiento. Adivinaron, aparece en la serie Sex and The City, en el dedo de la clásica Charlotte!

Ahora, para celebrar su 130 aniversario, la casa norteamericana lanzará una campaña en la que los artesanos, responsables de que los anillos enamoren a cualquiera, serán los portagonistas.

 

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