No soy indiferente a los actos terrorista


¿Por qué Bruselas?

No puedo acostumbrarme a la violencia, no puedo ser indiferente a las noticias de actos terroristas, no me da igual ver imágenes de inocentes muertos. No me gustan las guerras, no estoy de acuerdo con los fundamentalistas. Yo no creo que la justicia deba hacerse por mano propia.

Siento impotencia, tristeza, decepción del ser humano cuando amanezco con noticias como la de hoy: Atentados terroristas dejan al menos 34 muertos y 200 heridos en Bruselas.

El ataque terrorista de este 22 de marzo de 2016 tenía como objetivo el centro del poder político y económico de la Unión Europea. En esta guerra, como en todas, mueren inocentes.

Y no se trata de héroes o villanos, o de quién empezó la guerra ni tampoco se trata de quién tiene la razón o qué la justifica. Estamos hablando de actos de terror, donde muere gente, donde se siembre el miedo.

Nos impactó el atentado a las torres gemelas de Nueva York en 2001;  después Atocha, España, en 2004, o Paris el año pasado. Hoy Bruselas.

El Grupo Estado Islámico se ha atribuido los atentados en España, Paris y Bruselas, y mantiene amenazas a Londres, Alemania y El Vaticano.

Yo estuve en Bruselas en 2009. Fui junto con otros periodistas de diversos medios de comunicación justo para conocer la importancia de la Unión Europea, su organización y aprender más sobre las instituciones que mantienen unidos política y económicamente a los países que la integran.

Por eso el golpe terrorista de hoy en el Aeropuerto Bruselas-Zaventem y en la estación del Metro Maelbeek, ubicada muy cerca de las instituciones europeas (Comisión, Parlamento y Consejo). Fue un mensaje a los países de Europa y sus aliados.

Quizá fue también una respuesta a la detención hace unos días (18 de marzo) del yihadista Salah Abdeslam, acusado de ser uno de los responsables de los atentados en París. Él es oriundo de Molenbeek, uno de los distritos de Bruselas, que había estado en la mira de los países “potencia” que persiguen a los terroristas, porque consideran ese lugar semillero de kamikazes

Quiero compartirles estos recuerdos (mis fotos) de mi estancia en Bruselas:

1Esta es la polémica escultura: Europa sabe reír. La obra está asocia a cada uno de los países miembros con estereotipos y clichés.

Bélgica aparece convertida en una caja de bombones, Dinamarca ha sido construida con piezas de Lego y el mapa de Suecia se adivina bajo una caja similar a las que envuelven los muebles de Ikea.

En Bulgaria sólo se ve un inodoro turco y en el lugar del Reino Unido aparece un espacio vacío.

En Polonia, unos sacerdotes plantan una bandera arco iris -símbolo del orgullo gay-, mientras que en representación de la República Checa un cartel electrónico debía mostrar los comentarios sobre el mundo y la UE del presidente checo, Vaclav Klaus, conocido por su “euroescepticismo”.

El pequeño territorio de Luxemburgo está pintado con oro falso, con un cartel de “Se vende”, y Holanda ha quedado sumergida bajo el agua y ya sólo sobresalen las torres de cinco mezquitas.

Francia está tapada por un cartel con la palabra huelga.

España aparece totalmente cubierta de hormigón (una visión ideada por el inexistente artista Ricardo Romeo), y Grecia es pasto de las llamas.

Bulgaria fue representado por un escusado y, ante lo que consideraron un insulto, cubrieron con una manta negra al país y su retrete…

En la foto Alemania está surcada de autopistas e Italia es un campo de fútbol.

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4Rumania alberga un castillo de Drácula, propio de una feria.

La obra, que costó en ese entonces 50 mil euros al Gobierno checo, permaneció en el edificio Justus Lipsius hasta el 30 de junio del 2009.

Según la presidencia checa, el objetivo del mosaico -colgado dentro del atrio que da paso a la sede del Consejo de la UE- era “demoler las barreras y los estereotipos” y “eliminar los obstáculos a la cooperación que todavía persisten” entre los países de la Unión.

NOTA: La foto de la portada es la sala de sesiones del Parlamento de la Unión Europea.

 

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Fabiola Guarneros

About Fabiola Guarneros

Apasionada del periodismo, soñadora y tiene fe en el ser humano, pues considera que aún es capaz de hacer cosas que lo ennoblezcan. Para ella, las calles son el museo más grande del arte objeto, por eso gusta de caminarlas y fotografiarlas.
Lleva 24 años como periodista, inició en El Universal como reportera de diversas fuentes de información, donde permaneció 14 años. Ha hecho coberturas internacionales para el citado periódico, para Excélsior y Excélsior TV, como las visitas de los papas Juan Pablo II y Francisco a Cuba.
Actualmente es Subdirectora Editorial en Excélsior y tiene una columna los domingos llamada “Mensaje Directo”. Colabora también en la Barra de Opinión de TVAzteca.
Ha sido galardonada con el Premio Nacional Juvenil de Periodismo en 1992 en el género Entrevista; con la Presea Paulo VI, en 1996, que otorga el Episcopado Mexicano por la cobertura religiosa; y el Premio Nacional de Periodismo del Club de Periodistas de México por su programa de Entre Mujeres La Entrevista, de Excélsior TV, con Jessica Pacheco y Yazmín Jalil.