Humildad

Reflexiones para 2018

Por Francisca Saavedra

Debemos dejar de ser solamente un beneficio fiscal para los empresarios y ser valoradas como profesionales. Si te contratan porque tienes discapacidad para pagar menos impuestos, además de aportar menos recursos al fisco nos etiquetan para toda la vida y luego será difícil probar o ser considerados por nuestras capacidades.

Hay que echar esta medida abajo entre muchas otras, pero antes debemos cerrar un ciclo más de nuestra vida, este 2017 reflexionando sobre lo sucedido y lo que deseamos que suceda, eso sí con mucha humildad, para encontrar la sabiduría, bienestar, respeto y tolerancia, herramientas que nos permitan arrancar el 2018 con renovada energía, convirtiendo al año que viene en nuevas oportunidades. Pero ¿sabes qué es la humildad?

La humildad es la actitud en donde la persona no presume de sus logros y reconoce sus fracasos y debilidades. La humildad es uno de los estados más equilibrados del ser humano. Un ejemplo práctico de esta actitud es este breve cuento japonés sobre la humildad. La Taza de Té.

Un profesor de una afamada universidad, muy respetado y temido por sus alumnos debido a su gran dominio de diversos temas y su carácter autoritario, viajó una vez a Japón a entrevistarse con un famoso sabio que vivía retirado en una modesta casa de campo, dedicado al estudio y la escritura.

El profesor en cuestión, estaba acostumbrado a tener la última palabra en todo y desechaba frecuentemente las opiniones de los demás, a quienes intimidaba con sus conocimientos y su arrogancia.

En cuanto llegó a la casa del sabio, el profesor empezó a hablar del tema que iba a ser tratado en la visita. Hablaba sin parar, citando frases de famosos personajes a cada momento, refiriéndose a los innumerables libros que había leído y a las muchas conferencias que había dictado acerca de ese y otros tantos temas.

El sabio aprovecho una pausa en el monologo del profesor para preguntarle si le apetecía una taza de té, este le dijo que si y continuo su soliloquio. Mientras el profesor hablaba, el sabio se dedicó a llenar la taza. Comenzó echando el té poco a poco, primero hasta la mitad y luego hasta el borde de la taza, pero al llegar allí no se detuvo, sino que siguió echando té y más té, hasta que el líquido desbordo también el plato y comenzó a manchar el mantel, todo esto lo hacía sonriendo y escuchando al profesor, como si no pasara nada. El profesor no se dio cuenta al principio, pues estaba demasiado embebido escuchándose hablar a sí mismo, pero en cuanto se percató, después de un buen rato, gritó. ¡¡LA TAZA ESTA LLENA, YA NO LE CABE MAS!! El sabio japonés con tranquilidad respondió: Lo mismo te pasa a ti. Tú también estás lleno de toda tu erudición, de todos los autores que citas, de todos los libros que has leído, de tus propias opiniones y tus ideas acerca de todo ¿Cómo vas a poder escucharme o aprender algo de lo que yo pudiera enseñarte, si antes no vacías la taza? Impactado por la lección que le dio el sabio, el profesor se propuso tener en cuenta, a partir de ese momento, la sabiduría de los demás.

¿Acaso crees que este breve pensamiento lo puedes aplicar en tu condición de PcD? Prueba hacerlo y veras que sí, somos exactamente igual a las otras personas y cada vez somos más iguales. Después de escuchar las opiniones de todos, sabrás un poco más y podrás ver al mundo de la discapacidad como en realidad es.

Que solo nos ocurran cosas buenas son mis mejores deseos para TODOS en el 2018

Comenta