Tres marcas mexicanas de diseño que vale la pena conocer

La Estación Indianilla se convirtió en un escaparate del diseño de vanguardia, al ofrecer productos de más de 60 marcas nacionales y latinoamericanas que se presentaron en la feria Caravana Americana, creada por Gina Barrios.

Diversas ramas del diseño —moda, mobiliario, accesorios y artesanía— tuvieron cabida en este proyecto que busca impulsar a los creativos y edificar puentes comerciales que potencien proyectos de gran calidad, de ahí que se cuente con la asistencia de compradores de Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón y Francia, además de los nacionales que encontraron marcas curadas por la propia Gina, con una oferta distinta a la ya vista en el mercado. En esta ocasión, destacaron firmas que utilizan técnicas artesanales de producción como los utensilios de Sol Cerámica o Piedra Fuego y los textiles de El Camino de Los Altos. Aquí te las presentamos para que las tengas en el radar.

Piedra Fuego

Cantera de Yahualica y piedra volcánica de San Lucas Evangelista, pueblo molcajetero por excelencia —ambas regiones ubicadas en Jalisco— proveen de materia prima al arquitecto Aldo Álvarez Tostado, originario de San Pancho, Nayarit, quien desde 2013 fundó en Guadalajara la marca Piedra Fuego.

Aldo Álvarez Tostado

“Me interesaba trabajar con materiales de la región y con artesanos para hacer productos para la casa. Tlaquepaque y Tonalá son lugares con gran tradición artesanal, y a través de conocidos me enteré de un pequeño pueblo, San Lucas Evangelista, que está a una hora de Guadalajara. Tiene 2 mil habitantes y hay 150 o 200 artesanos del basalto, así que como ya tenía la idea de desarrollar el producto me acerqué a ellos y empezamos”, comenta Aldo, refiriéndose a los morteros, molcajetes, metates y otros objetos utilitarios que desarrolla su despacho, además de proyectos de arquitectura e interiorismo.

 

“A partir de entonces he tratado de identificar a ciertos artesanos con quienes pudiéramos tener una colaboración equitativa, de aprendizaje mutuo y ha sido eso, muchísimo aprendizaje. He tenido la fortuna de que todos los artesanos con los que he trabajado son muy receptivos y hay entusiasmo por desarrollar cosas nuevas”. Encuéntralos en www.piedrafuego.mx

 

Sol Cerámica

Puebla de los Ángeles es la cuna de esta firma dedicada a la cerámica, la cual lleva la firma de Daniela Solís, una artista que quedó enamorada de las técnicas ancestrales de cerámica oriental que utiliza para dar color y forma a sus piezas.

Daniela Solís

“Soy escultora y desde un principio quise llevar esta forma de expresión al uso cotidiano, y nada más cotidiano que la comida. Así que uní esto al ritual, por lo que estoy tratando de ‘ritualizar’ los alimentos”, y lo logra a través de objetos como soperas, fruteros y ensaladeras hasta teteras y exprimidores de jugo de cerámica; por supuesto macetas, floreros y artículos decorativos que le dan una vista diferente a tus espacios.

 

“Usamos la gama de colores que la naturaleza nos da y sus texturas; así como el azul cobalto, que retomo de la porcelana china y la talavera poblana”, para dar forma a piezas realizadas artesanalmente con arcillas mexicanas y esmaltes realizados con cenizas volcánicas y de madera, óxidos y arcillas.

El Camino de los Altos

Ésta es una firma creada gracias a las manos mexicanas, la cual parte de una asociación civil integrada por 130 tejedoras mayas, quienes en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, desarrollan productos que ayudan a su desarrollo personal y económico, apoyadas por las diseñadoras de la asociación francesa El Camino.

Veronique Tesseraud

“Son artesanas de cinco municipios distintos: Chamula, Zinacantán, Pantelhó, Oxchuc y San Andrés Larráinzar. Todas las creaciones están basadas sobre el patrimonio de cada grupo, todos los textiles son realizado en telar de cintura, así que es todo un rescate de la tradición. Como diseñadora textil les doy las herramientas para que su producto pueda entrar en un mercado textil de alta calidad y de diseños de valor”, aseguró Veronique Tesseraud.

Veronique no impone los diseños, es más una guía y un trabajo en conjunto con las artesanas, con quienes tiene trabajando 20 años. La diseñadora textil de origen francés estudió en la Ciudad de México, y al regresar a su país no olvidó a México y a sus comunidades, por lo que regresó para poner su conocimiento al servicio de las mujeres de Chiapas.

La también directora de la Asociación El Camino de los Altos asegura que las mujeres están tan bien preparadas que solas manejan todos los aspectos de este espacio, en el cual se producen textiles por demás valiosos que van de artículos utilitarios a objetos decorativos.

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