Barbie sube unos kilitos

Alta o chaparrita y con curvas, así es la nueva muñeca

 

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Al hablar de estereotipos, Barbie ocupa los primeros lugares. Las feministas han reprochado por años lo que esta muñeca representa: la perfección anglosajona de una rubia cabellera, senos impecables y cintura de avispa –aunque ya se demostró que si sus medidas las tuviera una persona de carne y hueso luciría una figura deforme-. Sin embargo, también es cierto que enseñó a las niñas que una mujer puede ser doctora, policía o astronauta sin perder la feminidad.

Peor es cuando se enteran de su origen, ya que Ruth y Elliot Handler, fundadores de Mattel, crearon a Barbie en 1959 inspirados en una muñeca alemana que surgió de una tira cómica para adultos. Se llamaba Lilly y era un producto que sólo se vendía a los hombres. Al “renacer” en Estados Unidos, ya con el nombre que todos conocemos, hizo que las niñas de la época cambiaran sus juegos con réplicas de bebés por rubias glamourosas, vanidosas, con estilo y, hasta cierto punto, bobas.

Críticas, estudios y análisis sociales ha generado el fenómeno Barbie por décadas. Se le ha tachado de clasista, culpado de inducir a la anorexia; incluso, existen las versiones humanas que escandalizan al mundo entero. Pero ella vuelve a imponerse y reivindica su camino para volverse incluyente, diversa y más sensata.

Hoy, Mattel anuncia la adición de tres tipos de cuerpo: tall (alta), curvy (con curvas) y petit (de talla pequeña); además de siete nuevos tonos de piel, estilos de cabello y los pies en una natural posición horizontal. Evelyn Mazzocco, vicepresidenta senior de Barbie, dijo que este cambio se debe a la responsabilidad que tiene la empresa ante sus pequeñas consumidoras y sus padres, por lo que desean reflejar una visión más amplia de la belleza.

Ahora sólo falta saber cuál es la respuesta de las niñas, quienes están constantemente expuestas a los estereotipos de perfección.

 

Brbie

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